La muerte no existe

12.11.2019

Todo comienza a la tercera semana de gestación cuando todavía eres un embrión, un espíritu o si lo queréis llamar alma, intenciona para dirigir la vida de un ser vivo y así utilizarlo como vehículo o dron para experimentar unas vivencias que le sirvan para crecer espiritualmente o ayudar a una determinada raza a elevar su vibración. El órgano que se encarga de traducir los conceptos del espíritu que llegan a nuestro cuerpo es la glándula pineal.

En el momento de la muerte del cuerpo físico, nuestro espíritu dependiendo de los apegos que haya acumulado, el conocimiento adquirido y el karma que haya generado, bajará o subirá de frecuencia, intencionando de nuevo para volver encarnar en este planeta o en otro dependiendo de la frecuencia-vibración que tenga.

En la Tierra donde vivimos, parasitada por el dinero, las religiones y el control mental al que estamos sometidos, es muy fácil llenarse de apegos y karmas del mundo físico, resultando así una rueda de reencarnaciones y con poca elevación espiritual. 

Debes saber que tu espíritu es inmortal, sólo cuando complete su elevación espiritual, terminará su ciclo evolutivo, fundiéndose con la fuente original, el éter o si lo queréis llamar así con Dios.